domingo, 27 de enero de 2013



LA INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA EN EL LUGAR DE LOS HECHOS

Joseph Emerson Ccaza Zapana
  Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Perú.
joseph_jcz@hotmail.com
RESUMEN: Las tareas de inspección o también denominadas de investigación criminalística, representan un paso de trascendental importancia en aras de descubrir la mecánica misma del actuar del autor de los hechos, toda vez que marcan el punto de partida de la investigación forense propiamente dicha. Esta labor constituye una serie de diligencias, de carácter eminentemente técnico, artístico y/o científico, que deben de realizarse impostergablemente por los operadores policiales en primera instancia y por los peritos criminalístico-forenses en una segunda, una vez se tome conocimiento de un hecho ilícito o digno de investigación a fin de evitar que los indicios (testigos mudos que no mienten) se pierdan y con ellos su valiosa fuente informativa.

PALABRAS CLAVE: Inspección Criminalística, Investigación, Planificación, Lugar de los hechos, Indicios, Peritos forenses. 

1.      PALABRAS PRELIMINARES

Un famoso escritor de cuna italiana –quién no conoce al autor de “La Divina Comedia”, don Dante Alighieri– arcanamente escribió alguna vez: “…largo y escabroso es el camino que del infierno conduce a la luz…”; y esta frase es perfectamente extrapolable al quehacer y operatoria desplegada por los peritos criminalístico-forenses (del cuerpo policial primordialmente) quienes, en la paciente búsqueda y el hallazgo oportuno de los indicios y evidencias de toda índole en el escenario de los hechos –muy particular y especialmente en las escenas de los crímenes más violentos y sangrientos– hacen denodados esfuerzos por recuperar el “material sensible significativo” necesario a los efectos del reconocimiento, identificación e individualización de los posibles autores del hecho, de la reconstrucción de la dinámica misma de los sucesos en aras de una mejor comprensión de los eventos a fin de develar el enigma que permita descubrir al autor del mismo (Ccaza Zapana, 2012: 81).

Este largo, paciente y apasionante proceso de recogida de elementos indiciarios de la escena de los hechos es comúnmente conocido como la “inspección criminalística”, si dicha operatoria es practicada por personal de la Policía Nacional que trabaja en el Sistema Criminalístico. En cambio, cuando por razones insalvables, el mismo deba ser practicado por personal que no trabaja en las Unidades de Criminalística, se la denomina simplemente “Inspección Técnico Policial”, para el caso peruano (Policía Nacional del Perú, 2010: 19). Del modo en cómo se ejecute esta etapa depende en gran medida la resolución misma del caso y el consecuente éxito de la investigación.

2.      LA INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA EN EL LUGAR DE LOS HECHOS 

Un viejo adagio forense reza: “Deténgase, mire, escuche y comience el registro”. Lo anterior resume adecuada y perfectamente el procedimiento que el perito debe de seguir una vez que haya arribado a la escena de investigación criminalística.

En tal virtud, la inspección o investigación criminalística, representa un paso de trascendental importancia, toda vez que marca el punto de partida de la investigación propiamente dicha. Constituye esencialmente una serie de diligencias, de carácter eminentemente técnico, artístico y/o científico, que deben de realizarse una vez se tome conocimiento de un hecho ilícito, presumiblemente delictivo o digno de investigación forense. Es ante todo una actividad realizada por el perito criminalístico en el escenario de los hechos, tendiente a verificar o descartar la existencia del mismo, dirigida al recojo de los indicios y/o evidencias presentes en la escena y sus alrededores que permitan identificar al autor del hecho y posteriormente reconstruir y emular, en la medida de lo posible, la dinámica de los eventos.

Este trabajo constituye todo un proceso que se inicia con la identificación, reconocimiento, aislamiento, protección, búsqueda, recojo, embalaje y posterior traslado de las pruebas materiales de interés forense presentes en la escena para su consecuente análisis (respetando rigurosamente en ello los lineamientos de la Cadena de Custodia). En esta tarea resulta imprescindible que toda diligencia sea oportunamente registrada y documentada por los peritos y técnicos encargados del procesamiento del lugar de los hechos. Una vez que las muestras son remitidas al laboratorio forense, y luego de que el mismo emita, a través de sus peritos, su respectivo informe pericial, previo análisis y evaluación de los elementos puestos a su consideración, dicha información podrá ser utilizada por los jueces, fiscales, abogados y/o otras personas interesadas en la misma a efectos de solucionar la controversia.

En tal sentido, es de vital importancia que el personal que interviene en las diversas etapas de la investigación (desde el pesquisa policial hasta los propios operadores del órgano requirente, fiscales) cuenten con los mínimos y suficientes conocimientos acerca de la dinámica del proceso de investigación criminalístico.

Quienes lleguen primero al escenario de los hechos, sea en razón de su función o por azares del destino, cumplen un rol trascendental en el proceso de investigación de la escena, puesto que de su actuar dependerá, en gran medida, el éxito de las posteriores diligencias (nos referimos, obviamente, a agentes policiales o funcionarios obligados por ley a asistir a la misma, no bien se tenga conocimiento de la notitia criminis). Son ellos los encargados de preservar la integridad e intangibilidad de la escena, quienes se encargarán asimismo de preparar la documentación inicial sobre la misma, entre otras tantas e importantes funciones.  No obstante, en situaciones reales es evidente que, en la mayoría de las ocasiones, los agentes que llevan a cabo las primeras diligencias no son, en modo alguno, especialistas o peritos en Criminalística, y por tanto carecen de una formación mínima adecuada para llevar a cabo estas tareas. Sobre este respecto es importante que el Estado capacite mejor a quienes por ley están obligados a asistir al escenario, a efectos de que con esta preparación, los mismos estén en capacidad de responder adecuadamente a este reto llamado justicia, evitando que los indicios se contaminen.

Por suerte existen principios generales relativos a la investigación de la escena del delito, leyes, normas y reglamentos que rigen numerosas actividades relacionadas con la investigación de la escena y el proceso criminalístico. Dichas leyes, normas y reglamentos se refieren a cuestiones como la manera de obtener autorización para tener acceso a la escena, llevar a cabo la investigación, manipular las pruebas (por ejemplo, el tipo de procedimiento de sellado prescrito) y entregar las pruebas materiales al laboratorio forense, que determinan en última instancia la admisibilidad de las pruebas recogidas en la misma. El incumplimiento de tales leyes, normas y reglamentos puede generar, en detrimento del proceso de justicia, que las pruebas no puedan ser utilizadas ante un tribunal. Por lo tanto, es importante que el personal que trabaja en la escena conozca dichas normas y las cumpla a cabalidad (Sección de Laboratorio y Asuntos Científicos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito, 2009: 5).

Durante todo el proceso investigativo debe de respetarse, ante todo, el principio técnico que reza “no toque, no pise ni altere nada sin antes documentarlo a través de la toma fotográfica, de video filmaciones, de un adecuado croquis y de una respectiva acta”, toda vez que esto constituye una máxima de oro a seguir durante toda la investigación en la escena.  El éxito o fracaso de una investigación parte del cómo es que se aborda la escena, consecuentemente, de una adecuada recolección, conservación y análisis de las evidencias e indicios, se desprende que podremos esclarecer los hechos investigados, identificando al autor o autores, a la víctima, si la hubiere, y finalmente estaremos en capacidad de reconstruir la dinámica del hecho mismo, explicándolo y resolviendo el enigma, en resumidas cuentas. De ahí que con justicia, Le Moyne Snyder, citado por Moreno González (2007: 141), afirme que “Es mejor no excavar a excavar mal, ya que los errores cometidos son irreparables”

Es por ello que resulta de vital importancia  el no tocar, cambiar o alterar ni un ápice en el escenario de investigación hasta que no se haya identificado, medido y fotografiado todo, debidamente. Porque, una vez que algo haya sido removido, trasladado o alterado, no podrá ser vuelto a su posición y estado originales, nunca.

Siguiendo los lineamientos propuestos por Guzmán (2000: 40), las actividades de inspección e investigación criminalística en el lugar de los hechos pueden resumirse, aunque no todos los pasos son taxativos en virtud a que la técnica y metódica de la investigación dependerán siempre del tipo de suceso investigado, del siguiente modo:

a)    Acceso al lugar;
b)   Aseguramiento y protección del mismo;
c)    Inspección preliminar;
d)   Descripción narrativa;
e)    Fotografiado;
f)    Relevamiento planimétrico;
g)   Evaluación de la evidencia en forma de impresiones dactilares latentes;
h)   Evaluación de la evidencia física;
i)     Búsqueda detallada;
j)   Recolección, registro, señalización y preservación de la evidencia;
k)   Investigación final para asegurar que el estado del escenario del hecho ha sido documentado tan completamente como fuera posible;
l) Abandono del lugar.

  1. IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD DE INSPECCIÓN E INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA
Desde el punto de vista de la Investigación Criminal, la Inspección Criminalística constituye una diligencia de gran trascendencia porque, además de la carga probatoria que puede aportar, permite el esclarecimiento del hecho y la identificación del presunto autor del mismo. Por ello, de producirse un acontecimiento que demanda la intervención policial, el pesquisa, deberá realizar la Investigación Técnico Policial preliminar para determinar la naturaleza del suceso, la forma y circunstancias producidas, así como otros elementos de juicio que le permitan evaluar la situación y sobre esta base, solicitar la intervención del Perito Criminalístico, quien llevará a cabo inspecciones específicas y minuciosas para el recojo de los indicios y/o evidencias que permitan probar la participación del presunto autor (Policía Nacional del Perú, 2010: 15).

La importancia de la actividad criminalística estriba en su carácter objetivo, toda vez que sustenta sus hallazgos en sucesos y comprobaciones derivadas, principalmente, de la ciencia. Para tales efectos, la importancia de realizar una buena recolección, embalaje, análisis y conservación de las evidencias recabadas del escenario de los hechos, es más que evidente.

De otra parte, la presencia del representante del Ministerio Público, en el recojo de indicios de la escena (en delitos perseguibles de oficio: violaciones, lesiones, homicidios, torturas, delitos ecológicos, etc.), sin que ello signifique que ésta constituya un obstáculo para tal tarea, es de vital importancia a efectos de revestir a los mismos del carácter de legitimidad. Es el titular de la acción penal quien, merced a su investidura, proporcionará las garantías legales al acopio de los indicios y/o evidencias, velando por el respeto irrestricto de los derechos fundamentales de la persona humana, así como por el cumplimiento de las leyes y directivas que rigen la adquisición de la prueba.

Recuérdese, en resumidas cuentas, que la falta de técnica en la iniciación de las investigaciones es una de las causas más frecuentes del fracaso de éstas y, por consiguiente, el origen de la impunidad. Siempre habrá huellas o rastros que exijan determinados conocimientos para ser hallados, recolectados, analizados e interpretados; precisamente en esto radica la utilidad y el valor de los métodos de investigación criminal y las pruebas forenses (Bonardi, 1997, en el Prólogo del “Manual de Criminalística” de Guzmán, 2000: 7).

4.      PLANIFICACIÓN CRIMINALÍSTICA EN LA ESCENA DE LOS HECHOS 

Las actividades de planificación, organización y coordinación de las tareas de investigación en el escenario de los hechos tienen como principal objetivo la eficiente asignación y distribución de recursos (humanos, materiales, tecnológicos, etc.) puestos al servicio del caso concreto investigado; asimismo también buscan el uso racional de aquellos, propendiendo a un resultado, obviamente,  eficaz y eficiente de la performance del perito. Una coherente y sesuda planificación es vital, toda vez que encamina el desarrollo de las tareas a ser realizadas en el escenario de los hechos y les permite a los operadores periciales recabar mejor y mayor cantidad de datos informativos al respecto.

Sobre este aspecto es importante trabajar con diversas hipótesis (¿Qué pudo haber ocurrido en el escenario? ¿Cuál es la magnitud del problema? ¿Es necesaria asistencia especializada, médica, artística, etc.? ¿Existe algún peligro concreto que impida el correcto trabajo en la escena? ¿Qué tipo de escena es la que vamos a procesar y analizar, una de interior, al aire libre, etc.? ¿Los indicios tienen carácter perecible? ¿La escena se ubica en un lugar lejano? ¿Qué tipo de recursos locales estarán disponibles para la labor pericial? ¿A quién más se debe de informar acerca de los hechos? ¿Qué equipo es el necesario? ¿Cuáles son las condiciones meteorológicas, son óptimas o pésimas? ¿Cuánto tiempo tomará procesar la escena?).

La planificación criminalística, por otro lado, permite analizar coherentemente la naturaleza misma del incidente, el contexto en el que se desenvuelve el caso, elegir al personal idóneo especializado y al equipo necesario para la labor de procesamiento, recojo y embalaje; nos permite anticiparnos a posibles eventualidades que impidan nuestra presencia oportuna en la escena de los hechos, velando porque se asegure una adecuada protección de la misma, hasta que el personal y el equipo necesarios lleguen para su labor de procesamiento, etc.

La Sección de Laboratorio y Asuntos Científicos de la Oficina de las Naciones Unidas contra La Droga y El Delito (2009: 10) ha puesto de relieve la importancia de las buenas prácticas en materia de organización y planificación previas al trabajo de los peritos en escena, señalando que “…la organización y coordinación de las tareas se fundamenta en una evaluación inicial de la escena, que se efectúa antes de que empiece la actividad criminalística propiamente dicha. La organización y la coordinación se mantienen durante toda la investigación y comprenden un análisis de lo que debe hacerse (es decir, la sucesión cronológica de actuaciones, las prioridades, etc.), las personas que están autorizadas a tener acceso a la escena (es decir, sólo tendrá acceso el personal que desempeñe un papel esencial en la investigación de la escena del delito y en la atención médica de las víctimas que allí se encuentren), la atribución de las distintas tareas y de la responsabilidad de su ejecución (por ejemplo, la designación de un jefe o responsable, descripción de las funciones y cometidos, la asignación de tareas y la necesidad de personal especializado), y la manera de llevar a cabo las tareas necesarias (por ejemplo, los procedimientos aplicables, la necesidad de herramientas y equipo especiales y los canales de comunicación necesarios)…”.

Así, partiendo de la idea que refiere que cada escenario es, en alguna u otra medida, único; la planificación y organización de la labores periciales requieren cierto grado flexibilidad y adecuación al caso particular, toda vez que en el decurso de la investigación forense, el contexto y las necesidades pueden variar tremendamente (porque se encuentren nuevos elementos de análisis que obliguen al personal forense que procesa la escena a reajustar la dinámica de las tareas que lleva a cabo, por ejemplo). En ese sentido, cinco son las principales actividades de planificación que debe de llevar a cabo todo cuerpo serio de investigación forense, antes de hacer el respectivo recojo de indicios en el escenario de los hechos, a saber:

4.1.Determinación de los peritos que ingresarán a la escena

La actuación de los peritos en la escena es una tarea eminentemente táctica, así es importante que se establezca qué peritos son los que deben de ingresar a la escena, el orden y el momento, a efectos de no perturbar la recogida de los indicios y/o evidencias, siendo el “Jefe del equipo” de peritos o en su defecto el más caracterizado, quien disponga el ingreso de los mismos, previa coordinación con el pesquisa y el representante del Ministerio fiscal.

4.2.Determinación de las medidas de seguridad de los peritos

Teniendo en consideración los principios básicos de la bioseguridad que todo perito en la escena debe guardar, es importante y oportuno que cada uno adopte las medidas que el hecho amerite, debiéndose para ello de aprovisionar del equipo adecuado para que no se ponga en riesgo su integridad física, especialmente en casos donde se ha generado la muerte de una persona por enfermedades infecto contagiosas o contaminantes. También se han dado casos de incendios, en los que no se han apuntalado bien las paredes o techos de la escena, que ponen en peligro no sólo a los peritos sino también a todas las autoridades intervinientes en el caso (Policía Nacional del Perú, 2010: 34).

4.3.Determinación del instrumental a emplearse

Según la especialidad de los peritos, estos deberán de proveerse del instrumental o equipo necesario a ser utilizado en el escenario de los hechos, al momento de iniciar el proceso de recojo de los indicios y/o evidencias. En tal virtud, es importante tener un conocimiento preliminar acerca de lo que ha acontecido en el mismo, a efectos de que no se pierda tiempo y recursos valiosos.

4.4.Determinación de la prioridad en el recojo de los indicios y/o evidencias

Se debe de tener presente, previamente al ingreso a la escena por parte de las autoridades competentes, que los peritos tienen la valiosa labor de determinar (partiendo de lo general a lo particular, del exterior al interior,  etc.), en atención a la prioridad o estado de los indicios de la escena, cuáles son aquellos que se consideran de interés prioritario, a efectos de analizarlos prontamente y que su valiosa información no se pierda por la negligencia o la inoperancia de su actuar.

4.5.Selección del método de registro a emplearse de acuerdo al lugar de los hechos (campo abierto o lugar cerrado)

Durante la búsqueda de indicios y/o evidencias se deben distinguir los elementos de convicción de aquellos que no se relacionen con la comisión del hecho, ver qué elementos pueden constituir evidencia y cuales pueden convertirse en su debido momento en pruebas; para ello se empleará el método más adecuado de acuerdo al terreno, a fin de no dejar ningún lugar por registrar, determinando dónde pueden encontrarse los indicios y/o evidencias, cómo deben protegerse, recogerse y conservarse; conforme se vayan descubriendo deben irse protegiendo con  señales visibles, que indiquen el lugar en el que se encuentran. (Loc. cit., 2010: 34)

  1. REFLEXIONES FINALES A PROPÓSITO DE LA IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD DE PLANIFICACIÓN CRIMINALÍSTICA
Finalmente es importante señalar la existencia de múltiples razones, algunas obvias por cierto, por la que los operadores criminalístico-forenses deben de efectuar una adecuada planificación criminalística, previa a su ingreso a escena, dentro de las más importantes:

a)     Si los operadores criminalísticos arriban a la escena del suceso careciendo de la preparación mínima y necesaria, o en ausencia del equipo o personal especializado según se desprenda de las circunstancias, se puede poner en peligro la investigación criminal misma, así como la oportunidad de descubrir la verdad oculta en los indicios.
b)   Una consecuente falta de coordinación o trabajo en equipo entre los miembros del personal forense puede ocasionar serios inconvenientes (duplicación de tareas, usencia de personal que ejecute labores específicas en la escena, etc.) y una falta total de operatividad de los recursos disponibles para la investigación (humanos, técnicos, etc.).
c)      De sucederse atribuciones competenciales poco definidas, podrían pasar inadvertidos, para los peritos que realizan la labor de recogida de indicios, algunos elementos importantes de la escena, o lo más triste, los mismos podrían contaminarse o alterarse y, consecuentemente, perder valor probatorio a los efectos del contradictorio en el proceso penal.
d)    La actuación de un número inadecuado de agentes forenses, o de personal no idóneo para los efectos del caso, genera también el riesgo patente: el  compromiso o la destrucción de los elementos de prueba útiles a la resolución del caso.
e)      La creación de vínculos comunicativos entre el personal que labora en la escena y el personal de laboratorio, aumenta, asimismo, el  entendimiento acerca de los posibles análisis que podrían llevarse a cabo posteriormente en los indicios materiales encontrados en la escena,  generándose un aumento en las expectativas de resolver el caso materia de investigación. De ahí la importancia de una adecuada y fluida comunicación entre el equipo forense en la escena.

Como comentario final solamente resta agregar que el proceso de investigación criminalístico constituye todo un arte que se funda en la pericia del operador criminalístico y, su consecuente preparación y la experiencia que le brindan los años. Para mayor abundamiento en este tema invito a la comunidad criminalística y criminológica a revisar mi trabajo titulado: Criminalística y derecho probatorio en materia penal (2012), de reciente aparición y en el que se desarrolla más ampliamente este importante cuestionamiento.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ccaza Zapana, J. E. Criminalística y Derecho Probatorio en materia penal. Grupo Editorial CROMEO S.A.C. Arequipa, 2012.
Guzmán, C. A. Manual de Criminalística.  Reimp. de la 1ra ed. de 1997, Ediciones La Rocca. Buenos Aires, 2000.
Moreno González, R. Visión panorámica de la investigación criminalística. En: García Ramírez, S.; Islas De González Mariscal, O. (Coords.) Panorama Internacional sobre Justicia Penal, Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados, Séptimas Jornadas sobre Justicia Penal. UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie Doctrina Jurídica, Nº 395, México. 2007.
Policía Nacional Del Perú. Manual de Criminalística, 2da ed. A.F.A. Editores e Importadores S.A. Lima, 2010.
Sección de Laboratorio y Asuntos Científicos de la Oficina de las Naciones Unidas contra La Droga y El Delito. La escena del delito y las pruebas materiales, sensibilización del personal no forense sobre su importancia. Publicaciones de las Naciones Unidas. New York, 2009.  [En línea]. [Citado 04-06-2012]. Disponible en: <http://www.unodc.org/docu ments/scientific/Crime_scene_Ebook.Sp.pdf>

martes, 18 de septiembre de 2012


UN GRAN ESFUERZO INTELECTUAL QUE ENRIQUECE LA DOCTRINA Y OPERATORIA DE LA CIENCIA CRIMINALÍSTICA: "CRIMINALÍSTICA Y DERECHO PROBATORIO EN MATERIA PENAL"

Joseph Emerson Ccaza Zapana*

*Docente; Egresado de la Maestría en Peritación Criminalística de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) de Arequipa; Bachiller en Derecho, Licenciado en Literatura y Lingüística, actual Discente en la Carrera Profesional de Psicología en la misma casa superior de estudios. Autor de diversos artículos de opinión y doctrina en materia jurídica, criminalística y criminológica en importantes Revistas nacionales e internacionales.
 La ciencia se renueva constantemente. El auge inusitado de la tecnología y el conocimiento científico ha venido a desbordar, hoy en día, a casi la totalidad de las ciencias. La Criminalística no ha podido, en este contexto, escapar a esta feliz realidad. 
Fruto de una ardua y gratificante tarea de investigación, recientemente, en atención a la celebración del VII CONGRESO NACIONAL DE DERECHO PENAL, PROCESAL PENAL, Y CRIMINOLOGÍA, evento desarrollado en la ciudad de Arequipa, se realizó la presentación del libro "CRIMINALÍSTICA Y DERECHO PROBATORIO EN MATERIA PENAL", texto de mi autoría en que se reúnen coherentemente una serie de aportes y reflexiones que enriquecen la operatoria y el saber criminalístico, de cara a los desafíos que en el Perú nos impone la entrada en vigencia del Nuevo Código Procesal Penal.
Este invalorable aporte al conocimiento criminalístico  está  dirigido a ABOGADOS, FISCALES JUECES, PERITOS (PSICÓLOGOS, BIÓLOGOS, MÉDICOS, ANTROPÓLOGOS, OPERADORES POLICIALES, etc.), CRIMINÓLOGOS, CRIMINALISTAS, y sobretodo dirigido a los ESTUDIANTES de las diversas escuelas y facultades del orbe, interesados en las Ciencias Forenses y la Criminalística
En tal sentido, invito a la comunidad académica a adquirir este importante libro.

FICHA TÉCNICA
PAÍS: Perú - Arequipa
PRECIO: S./ 30 (treinta nuevos soles)
TAPA: Rústica
DEPÓSITO LEGAL: 2012-06621
ISBN:
PAGINAS: 264
EDITORIAL: Cromeo
CONTACTO: CEL. 95 9429335
bitacoradelcentinela@gmail.com

PROLOGADO POR UN INTERNACIONAL
WAEL HIKAL (México)
Licenciado en Criminología y Maestro en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Nuevo León (México).  Autor de: “Criminología psicológica”, “Glosario de Criminología y Criminalística”, “Criminología etiológica”, “Introducción al estudio de la Criminología”, “Criminología, Derechos Humanos y Garantías Individuales” y “Esquizofrenia”. Fundador y ex PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE CRIMINOLOGIA, Capítulo Nuevo León

PROLOGADO POR UN GRAN ACADÉMICO NACIONAL
PABLO A. RODRÍGUEZ REGALADO (Perú)
Doctor en Ciencias Forenses y Criminalística, Coronel PNP (r) – Abogado – Perito Criminalístico Forense, Presidente de la Academia Internacional de Ciencias Forenses y Criminalística, Miembro fundador del Comité Internacional de Ciencias Forenses

EL LIBRO CONTIENE:
PRIMERA PARTE
CRIMINALÍSTICA Y CRIMINOLOGÍA

CAPÍTULO I
LA CRIMINALÍSTICA COMO SABER CIENTÍFICO
1. CRIMINALÍSTICA: ACERCAMIENTO CONCEPTUAL
2. LAS MÚLTIPLES ARISTAS Y NOMENCLATURAS DEL SABER CRIMINALÍSTICO
3. LA CRIMINALÍSTICA Y SU OBJETO DE ESTUDIO
4. FINES Y OBJETIVOS DE LA CRIMINALÍSTICA
5. LA CRIMINALÍSTICA COMO CIENCIA
6. TIPOS O CLASES DE CRIMINALÍSTICA
CAPÍTULO II
 ESBOZO HISTÓRICO DE LA CRIMINALÍSTICA
1. ESBOZO HISTÓRICO DE LA CRIMINALÍSTICA
2. LA CRIMINALÍSTICA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA EN EL PERÚ
CAPÍTULO III
 CRIMINALÍSTICA, DERECHO PENAL, CRIMINOLOGÍA Y CIENCIAS FORENSES
1. LA CRIMINALÍSTICA FRENTE AL DERECHO PENAL, LA CRIMINOLOGÍA Y LAS CIENCIAS FORENSES 
CAPÍTULO IV
EL ESCENARIO DE LOS HECHOS O ¿LA ESCENA DEL CRIMEN?
1. ACERCAMIENTO CONCEPTUAL
2. TIPOLOGÍA DE LAS ESCENAS O ESCENARIOS DE INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA
3. INDICIOS EN LA ESCENA DEL DELITO 
CAPÍTULO V
EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICO EN EL ESCENARIO DE LOS HECHOS
1. LOS ESLABONES DE LA CADENA DE INVESTIGACIÓN: LAS PREGUNTAS CLAVE EN EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA
2. LOS FAMOSOS PRINCIPIOS CRIMINALÍSTICOS
3. INSPECCIÓN O INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA EN EL LUGAR DE LOS HECHOS
4. FASES O ETAPAS DE LA INVESTIGACIÓN EN LA ESCENA DE LOS HECHOS
5. HERRAMIENTAS ÚTILES EN PARA EL RECONOCIMIENTO DE INDICIOS SANGUÍNEOS EN LA ESCENA DE LOS HECHOS
6. PELIGROS DERIVADOS DEL LUGAR DE LOS HECHOS
7. CAUSAS MÁS COMUNES DE ALTERACIÓN DEL LUGAR DE LOS HECHOS
8. RECOMENDACIONES GENERALES PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN EN LA ESCENA
9. ERRORES MÁS COMUNES EN EL PROCESAMIENTO Y ANÁLISIS DE LA ESCENA
10. EL SISTEMA DE CADENA DE CUSTODIA 
SEGUNDA PARTE
LA PRUEBA Y EL DERECHO PROBATORIO
CAPÍTULO VI
EL DERECHO PROBATORIO
1. LA PRUEBA EN EL MARCO CONSTITUCIONAL
2. LA PRUEBA
3. LAS REGLAS PROBATORIAS
4. PRINCIPIOS DE LA PRUEBA
5. LOS CUATRO ASPECTOS DE LA PRUEBA
6. LAS EXCEPCIONES LEGALES DE LA PRUEBA
7. IMPORTANCIA DE LA PRUEBA EN EL PROCESO PENAL

CAPÍTULO VII
 LA PERICIA COMO MEDIO DE PRUEBA EN PARTICULAR
1. LOS MEDIOS DE PRUEBA
2. EL PERITO EN EL PLENARIO
3. ESTIMACIÓN Y CRÉDITO DE LA PRUEBA PERICIAL
4. LA PRUEBA PERICIAL COMO PRUEBA INDICIARIA
5. INDICIOS
6. PRESUNCIONES
CAPÍTULO VIII
 LA ACTIVIDAD PROBATORIA
1. LA ACTIVIDAD PROBATORIA COMO ESFUERZO DE ACTOS EMANADOS POR LOS SUJETOS PROCESALES
2. LA ACTIVIDAD PROBATORIA Y SUS PRINCIPIOS
3. MOMENTOS PROCESALES EN MATERIA PROBATORIA
CAPÍTULO IX
VALORACIÓN DE LA PRUEBA Y SISTEMAS DE VALORACIÓN DE LA PRUEBA
1. LA VALORACIÓN DE LA PRUEBA
2. IMPORTANCIA DE UNA CORRECTA VALORACIÓN
3. REGLAS DIRECTRICES QUE DEBE OBSERVAR EL JUEZ AL MOMENTO DE VALORAR LA PRUEBA
4. LOS SISTEMAS DE RECEPCIÓN Y APRECIACIÓN DE LA PRUEBA: ORÍGENES
5. LOS SISTEMAS DE VALORACIÓN DE LA PRUEBA 
BIBLIOGRAFÍA ACTUALIZADA

miércoles, 30 de mayo de 2012


La Criminalística Hoy 
Articulo publicado originariamente por el autor en "Criminología y Justicia", Revista electrónica española.

Resumen: La Criminalística, hoy en día, es una ciencia que goza de plena autonomía científica respecto de las demás áreas del saber humano. El hecho de que muchos de sus conocimientos puedan aplicarse a la resolución de problemas legales o criminológicos no significa que estos sean parcela privativa de esos fueros. El conocimiento criminalístico representa una gran herramienta teórico-metodológica útil para muchas actividades humanas, dentro de éstas,  la solución de conflictos e incertidumbres científicas en general.
Palabras Clave: Criminalística, Ciencia, Interdisciplinariedad, Resolución de conflictos e incertidumbres científicas.


A Manera De Introducción

    Una de las ciencias del conocimiento humano que, indudablemente, coadyuva a la mejor consecución de una correcta administración de justicia, premuniendo de “pruebas” a nuestros magistrados y operadores de justicia,  es, sin duda, la Criminalística. Esta disciplina, con rango de ciencia, permite aplicar contenido y  métodos de diferentes disciplinas en aras de una mejor explicación de los hechos, confiriendo, merced a su estudio y análisis, a los simples indicios la calidad de pruebas. Constituye, entonces, un hecho innegable que esta fecunda ciencia, sea una de las que mejor ofrece,  al Derecho en general y al Ius Puniendi, en particular, esa información útil, tendiente a resolver el proceso. Con su concurso, señala el derrotero en la búsqueda y obtención de la prueba: las evidencias recogidas en el escenario de los hechos. De la mano de esta peculiar ciencia, catalogada como disciplina sui generis (Policía Nacional del Perú, 2010:1), los peritos forenses ofrecen a la administración de justicia, esa “verdad” que sin su concurso haría más difícil la materialización del ideal de justicia: su correcta impartición por parte de nuestros magistrados. Su auxilio (no entendido en el sentido peyorativo defendido por infinidad de tratadistas –como quien secunda o no representa un papel protagónico–; sino como aquel que ofrece a otro la ayuda, el auxilio y los medios para resolver sus problemas, por ser éste impotente o por no poder hacerse de los mismos por cuenta propia) permite el empoderamiento de los operadores de justicia con los elementos necesarios (información pertinente y/o evidencia física legalmente obtenida), a efectos de que con ellos puedan acceder a la “verdad” oculta de los hechos…la tarea de la Criminalística, sin embargo, no se agota en las explicaciones sobre los hechos cometidos por el crimen, su utilidad va más allá de esto: ofrece explicaciones de diversos fenómenos a todas las instancias que requieran su concurso.

    Enunciada, así, la importancia de la ciencia criminalística, el propósito del presente trabajo estriba en dilucidar su naturaleza científica, señalar los métodos que utiliza, y finalmente ofrecer una nueva perspectiva desde la cual ver y comprender el quehacer del perito criminalístico, no  sólo como “auxiliar” de la justicia (toda vez que esta es tan sólo una de las aristas, ni siquiera la más importante, en las que su saber puede ser utilizado) sino como ente importante en el desarrollo social, facilitando la resolución de conflictos e incertidumbres en general.

Acercamiento Conceptual

    Muchos han sido los intentos suscritos a definir la presente disciplina. Gran parte de estos la relegaban a ser una simple disciplina “auxiliar”, un apéndice, del Derecho Penal (Así, Moreno González, 2005: 175; Zaffaroni, 1998: 273, 274; Sandoval Smart, 1948:9; Ladislao Thot, en Policía Nacional del Perú, 2010:2; Montiel Sosa,… entre otros); por otro lado,  otros autores confundieron su naturaleza con los conocimientos de la Medicina Legal, señalando que su objeto se fundaba en  el estudio de las técnicas médicas y biológicas usadas en la investigación criminal sobre las huellas y los objetos de los hechos delictuosos (Así, López Gómez y Gisbert Calabuig, en Policía Nacional del Perú, 2010:2); otros teóricos, en similar talante,  negándole a los vestigios biológicos su importancia en el esclarecimiento de los hechos, concebían a la Criminalística como un conjunto de conocimientos técnico científicos aplicados a la función judicial de la investigación criminal y, del estudio de la prueba indiciaria constituida por los vestigios materiales de naturaleza no biológica (Así, Filho del Picchia, en Policía Nacional del Perú, 2010:2) ; y, finalmente, no pocos doctrinarios pretendieron integrar el saber criminalístico dentro del ámbito de la Criminología (Así, Carro Fernández, 2008:9), considerándola, asimismo, componente de la llamada “Síntesis Criminológica” (Así, Rodríguez Manzanera, 1981: 60).

    Hoy por hoy, debemos de alegrarnos que definiciones mucho más acordes con el avance del conocimiento científico hayan dejado de lado, y para bien, los anteriores intentos reduccionistas y auxiliaristas que defendieron la idea de una Criminalística como parcela del Derecho Penal o de la Criminología, o que, en alguna medida, enarbolaron una reducida y mutilante idea de su ámbito de aplicación. Dentro de los más autorizados tratadistas de estas nuevas corrientes encontramos a Gisbert Calabuig (1992: 975) –quien tras haber reformando su primer y poco acertado concepto, afirma que “la Criminalística es la ciencia que estudia los indicios dejados en el lugar del delito, gracias a los cuales se puede establecer, en los casos más favorables, la identidad del criminal y las circunstancias que concurrieron en el hecho delictivo”–, Aguilar Ruiz (2005: 181) –para quien la Criminalística analiza indicios y evidencias, es decir, todos los objetos relacionados con la escena del crimen con el fin de identificar quién es la víctima y el victimario– y a Nieto Alonso (1998: 17) –que en igual talante, la define como aquella disciplina encaminada a la determinación de la existencia de un hecho criminal, a la recogida de pruebas e indicios y a la identificación de los autores mediante la aplicación de métodos científicos de laboratorio, así como a la elaboración de los informes periciales correspondientes­–.

  De otra parte, Rodríguez Regalado (2006a: 181) prestigioso jurista y perito criminalístico peruano, en una feliz tarea integradora del saber criminalístico de la época, bajo la premisa de que este conocimiento no sólo es aplicable al quehacer del Derecho Penal, sino que puede ser extensivo a las diferentes ramas del Derecho y hasta incluso a las actividades particulares de los individuos –actividades que por cierto nada tendrían que ver con procesos o delitos–, afirma que la Criminalística es la “ciencia mediante la cual se procede al examen de indicios y evidencias de diverso origen y naturaleza, por parte de expertos forenses, con el objeto de plasmar la información obtenida en un pronunciamiento pericial que sirva de ilustración para un proceso judicial, administrativo o de índole particular”.

    Sin detrimento, ni menoscabo de los conceptos anteriormente enunciados, nosotros sostenemos que la Criminalística es la ciencia de carácter empírico e interdisciplinario, que mediante la integración de diversos métodos y técnicas estudia, verifica, examina y analiza vestigios, indicios y evidencias de toda índole y origen, en y/o dejados por cualquier individuo –sea éste presunto culpable de la comisión de un delito, o un sujeto totalmente ajeno a cualquier tipo de proceso judicial–, organismo u objeto a efectos de determinar las circunstancias, medios e individuos implicados en el hecho que dio lugar a su estudio e intervención. La Criminalística, así entendida, es una ciencia aplicada que, valiéndose de peritos en determinada materia, emite y plasma sus hallazgos en el, bien llamado, informe pericial a efectos de que su concurso pueda coadyuvar a un mejor entendimiento de los sucesos por parte de los operadores de justicia, en procesos judiciales en general, en procesos administrativos o, que sus hallazgos puedan ser utilizados por cualquier individuo en particular, para cualquier asunto particular.

    A diferencia de las anteriores definiciones, la propuesta por nosotros intenta responder a una imagen más vigente y moderna de la Criminalística, en plena armonía con los conocimientos y tendencias doctrinarias que la ciencia actual exige. Esta definición pretende respetar, consecuentemente, la esencia dada por los teóricos clásicos, conjuncionándola con los avances modernos del conocimiento, esto sin desnaturalizar ni menoscabar la esencia misma de su objeto de estudio.

la Criminalística y su Objeto de Estudio

    La Criminalística, como se dijo, estudia, examina y analiza vestigios, indicios y evidencias (Aguilar Ruiz, 2005: 181) de toda índole y origen en y/o dejados por cualquier individuo u objeto; el objeto de su estudio, en consecuencia, se circunscribe a esta tarea.

    Así, la labor del criminalista estaría abocada hacia (Desimoni, 1995:137):
a)  Una labor de recolección de indicios previa, a efectos de ubicar los datos que son menester para develar el enigma, la cual puede ser complementada con;
b)  Un trabajo de inteligencia tendiente a comprobar situaciones que el criminal en todos los casos –salvo el supuesto de flagrancia– procura ocultar para lograr su impunidad.

   Siendo, asimismo, las tareas fundamentales de estudio de la Criminalística,  (Rodríguez Regalado, 2006b: 57):
a)  Examinar el escenario en donde se han producido los hechos que se investigan.
b)  Examinar indicios y evidencias que tiendan a la identificación de personas y objetos vinculados con los hechos investigados.
c)   Examinar indicios y evidencias de interés forense.
d)  Examinar indicios y evidencias que no siendo de interés forense, necesiten ser explotados por los métodos y procedimientos de las áreas propias de la Criminalística.
e)   Identificar plenamente a los sujetos materia de investigación criminalística.

  Para la mejor consecución de estas tareas, el perito forense deberá, consecuentemente, realizar (Rodríguez Manzanera, 1981: 70):
a)  La protección, conservación y fijación del lugar de los hechos.
b)  El levantamiento y embalaje del material sensible.
c)   El moldeo de huellas respectivo.
d)  Una investigación dactiloscópica coherente en el lugar de los hechos.
e)   Un planteamiento metodológico criminalístico en relación con huellas de pisadas, sangre, semen, pelos, fibras, hechos de tránsito, investigaciones documentales, explosiones y balística, etc.
f)    La determinación de los fines, organización y equipo del Laboratorio de Criminalística.

La Criminalística como Saber  Científico

    La naturaleza científica de la Criminalística hoy en día es un hecho francamente indiscutible.  No obstante su saber haya sufrido los dramáticos cambios propios del conocimiento y la ciencia en general, a saber: de ser un simple conjunto de reglas prácticas, empíricas, hasta convertirse en un conglomerado hetero­géneo de conocimientos tomados de otras ciencias para llenar sus fines (Policía Nacional del Perú, 2010:3).

    En sus inicios, el saber de esta ciencia no podía ser considerado, “científico”; tan sólo representaba un conglomerado nada homogéneo de técnicas y métodos de diversas artes y oficios, constituyendo sólo un conjunto de conocimientos útiles en la investigación de los delitos y el descubrimiento y verificación de los culpables. En aquella lejana época, la Criminalística tenía la categoría de simple técnica, representando un conjunto de conocimientos, pasibles de ser aplicados a la investigación criminal, sin ninguna sistematización clara y una indiscutible falta de comprobación empírica.

    Es recién a partir del siglo XX, merced a los aportes de diversos estudiosos interesados profundamente en el desarrollo de esta ciencia, que la Criminalística logró su “evolución” y se conforma hoy más homogénea y científica.

    Así las cosas, hoy por hoy, la Criminalística se nos presenta como una ciencia de carácter, fundamentalmente, interdisciplinario –tan similar a la Criminología que también goza de este peculiar estado–. Esta característica –ser interdisciplinaria o interciencia– puede, si se adopta la clásica concepción que se tiene de las ciencias como entes aislados e incomunicados entre sí, sin embargo, parecer contradictoria. No obstante, una coherente  comprensión de la realidad nos obliga a analizarla como un sistema, en donde sus elementos (el objeto de estudio de las diversas ciencias) están íntimamente interrelacionados; ergo, lo que las diversas áreas del conocimiento científico han hecho es, simplemente, dividirla artificialmente para estudiarla con más facilidad (Solís Espinoza, 2004: 60).
 
    Un amplio sector de la doctrina actualmente ubica a la Criminalística en el grupo de las, bien llamadas, disciplinas fácticas o ciencias empíricas (Moreno González, 2007: 137) de carácter mixto  (en virtud a que integra saberes de las ciencias naturales y sociales), siendo ésta, como bien lo platean Kedrov y Spirkin, citados por Rodríguez Regalado (2006a: 181), una Ciencia técnica.

    Ello significa, en primera instancia; que su objeto de estudio  (indicios, evidencias, etc.) se inserta en el mundo de lo factico, verificable y  mensurable; y no en el de los entes incorpóreos o el de los valores. La naturaleza empírica de la Criminalística implica, consecuentemente, que ésta descanse, fundamentalmente,  en hechos y no en meras especulaciones; vale decir, en la observación científica más que en simples discursos lógico-simbólicos.

Los Métodos Criminalísticos

    La sucesión de pasos a seguir en aras de descubrir nuevos conocimientos, comprobar o rechazar hipótesis que expliquen o predigan conductas de fenómenos, desconocidos hasta el momento, es lo que comúnmente se conoce como “método científico”. El método, así concebido, dice Rodríguez Manzanera (1981: 37), es el modo de hacer con orden una cosa, es el procedimiento que se sigue en las ciencias para conocer su objeto y enseñarlo.

    Hoy en día, difícilmente se puede afirmar que existen métodos propios de las ciencias en general. Actualmente, todas las ciencias modernas participan en mayor o menor grado de terminologías, conceptos y técnicas de otras ciencias afines (Pérez López; y Santillán López, 2009: 62). Vivimos, por lo tanto, un estadio de concurrencia interdisciplinaria. 

    Así, la Medicina es poco eficaz si no se auxilia de la Psicología y de la Sociología; la Sociología no funciona adecuadamente si no se apoya en la Psicología y en el Derecho; el Derecho es obsoleto si no respeta la realidad social y psicológica; es decir, actualmente para hacer cualquier trabajo serio… se tiene que trabajar interdisciplinariamente. Lo anterior no solamente acontece en las ciencias sociales; la Química se integra a la Biología, la Física a la Química, la Zoología a la  Botánica, y ésta a la Química, etc. (Rodríguez Manzanera, 1981: 37).

Incluso la propia Física (tal vez la ciencia natural más desarrollada), se sirve de conocimientos obtenidos en disciplinas distintas aunque vinculadas a ellas. Así, los conceptos “aprendizaje”, “motivación”, “personalidad”, “psicopatía”, “frustración”, “actitud, “cognición, “socialización” y “desviación”, entre otros muchos, son compartidos por la Criminología, la Sociología, la Psicología, etc. Lo que sucede es que las diversas disciplinas… se interesan por tales conceptos en la medida en que se relacionan con sus respectivos objetos de estudio. Compartir ciertos conceptos o instrumentos (como cuestionarios, entrevistas, análisis estadísticos, etc.) con otras ciencias afines no menoscaba la entidad científica de una disciplina, antes bien la corrobora, ya que el método científico es esencialmente único (Pérez López; y Santillán López, 2009: 63).
 
    En ese entendido, pretender llegar al conocimiento pleno y totalizante de cualquier objeto, siguiendo solamente un camino, a la luz de una sola ciencia, constituye un esfuerzo vano: una auténtica y verdadera investigación científica necesita hoy, más que nunca, ser interdisciplinaria. Es por ello que en este momento de la historia científica ya nadie pierde el tiempo en preguntarse si el Derecho, la Criminología u otra ciencia,   constituyen la base o la síntesis del conocimiento.  Ya nadie se pregunta si la Criminalística es o no una ciencia “auxiliar”; hoy en día, los esfuerzos de los académicos se centran en, como bien lo refrenda Rodríguez Manzanera (1981: 41), identificar el problema y proponer las ciencias o disciplinas con las que éste puede resolverse.

    La Criminalística, así, en su afán investigativo, se nutre de los diversos métodos que surgen de las diferentes disciplinas: su característica esencial estriba, en consecuencia, en esa flexibilidad para recurrir a los diferentes métodos que las demás ciencias le ofrecen. Hemos de reconocer, sin embargo, que el método par excellence en Criminalística es el denominado “Método Experimental”. Sin embargo, su aplicación no puede presentarse en estado puro. Debe antes gestarse una sistemática “observación” de los hechos; ésta constituye, entonces, el segundo método en materia criminalística.  Por otro lado, la deducción (el método deductivo), asimismo, es una vía que le permite al científico criminalístico comprender mejor su objeto de estudio; ergo la verificación constituye,  finalmente,  su criterio de verdad.

    En ese sentido, el criminalístico o perito criminalista debe ser considerado un científico, un verdadero hombre de ciencia  que, como la mayoría de los científicos  modernos –que buscan tener una mejor comprensión del mundo– necesita trabajar de manera interdisciplinaria. En esta terea, el criminalístico debe de seguir  rigurosamente cada uno de los pasos que el método científico exige: en primer término, debe recopilar los datos; para ello, requiere de una observación completa, exacta, metódica, rigurosa y precisa del hecho dirigida a conocer su naturaleza para así obtener los datos e indicios que posteriormente se convertirán en evidencia. Seguidamente debe  de ordenar los datos recopilados a fin de descubrir las posibles correlaciones y consecuencias. Asimismo, debe de formular hipótesis, realizar deducciones, confirmar o rechazar las ya planteadas inicialmente sobre la base de los indicios y los hechos; finalmente, debe de resumir todo lo comprobado en términos claros y concretos a efectos de emitir su conclusión (Aguilar Ruiz, 2005: 181).

Palabras Finales

    La Criminalística, hoy en día, es una ciencia que goza de plena autonomía científica respecto de las demás áreas del saber humano. El hecho de que muchos de sus conocimientos puedan aplicarse a la resolución de problemas legales o criminológicos no significa que estos sean parcela privativa de esos fueros. El conocimiento criminalístico hoy representa una gran herramienta teórico-metodológica útil para muchas actividades humanas, dentro de estas,  la resolución de conflictos e incertidumbres científicas en general.

Referencias Bibliográficas
§Aguilar Ruiz, Miguel Óscar (2005) El método de la Criminalística, estrategia de la investigación; En: García Ramírez, Sergio; et all. (2005) (Coords.) Temas de Derecho Penal, Seguridad Pública y Criminalística, Cuartas Jornadas sobre Justicia Penal. UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie Doctrina Jurídica, Núm. 264, México.
§Carro Fernández, Roberto (2008) La identificación a vista de pájaro. En: Quadernos de Criminología, Revista de Criminología y Ciencias Forenses.  Trimestral Enero-Marzo, Número 0. Valencia, España. Editado por la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, Seccif.
§Desimoni, Luis María (1995) Prevención policial y prueba en materia penal. Editorial Policial. Buenos Aires, Argentina.
§Gisbert Calabuig, J. A. (1992) Medicina legal y Toxicología, 4ta ed., Salvat. Barcelona, España.
§Moreno González, Rafael (2005) Temas de Criminalística; En: García Ramírez, Sergio; et all. (2005) (Coords.) Temas de Derecho Penal, Seguridad Pública y Criminalística, Cuartas Jornadas sobre Justicia Penal. UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie Doctrina Jurídica, Núm. 264, México.
§Moreno González, Rafael (2007) Visión panorámica de la investigación criminalística. En: García Ramírez, Sergio; Islas de González Mariscal, Olga; (2007) (Coords.) Panorama Internacional sobre Justicia Penal,  Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados, Septimas Jornadas sobre Justicia Penal. UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie Doctrina Jurídica, Núm. 395, México.
§  Nieto Alonso, Julio (1998) Apuntes de Criminalística. Ed. Tecnos. Madrid, España.
§Rodríguez Manzanera, Luis (1981) Criminología, 2da ed. Editorial Porrúa S.A. México D.F., México.
§  Rodríguez Regalado, Pablo A. (2006a) Aportes en materia Criminalística. En: Compendio de Ponencias Desarrolladas del I Congreso Internacional de Ciencias Forenses y Criminalística (26,27 y 28 de octubre del 2006) UAP, Lpg Editores. Arequipa, Perú.
§Rodríguez Regalado, Pablo A. (2006b) Criminalística General.  Lpg Editores. Arequipa, Perú.
§Sandoval Smart, Luis, (1948) Manual de Criminalística. Editorial Jurídica de Chile. Santiago, Chile.
§Solís Espinoza, Alejandro (2004) Criminología, panorama contemporáneo, 4ta ed. B y B Editores. Lima, Perú.
§Pérez López, Jorge A; Santillán López, Kely (2009) Criminología, de la concepción positivista a la perspectiva crítica. Editorial San Marcos EIRL. Lima. Perú.
§Policía Nacional del Perú (2010) Manual de Criminalística, 2da ed. A.F.A. Editores e Importadores S.A. Lima, Perú.
§Zaffaroni, Eugenio Raúl (1998) Tratado de Derecho Penal: Parte General, T. I. Reimp. de la ed. de 1980. Ediar. Buenos Aires, Argentina.